Prosoche. El mindfulness estoico. ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿y cómo aplicarlo? (#158)

11 agosto, 2021
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Las 4 virtudes que forman al ciudadano relevante, útil y perfecto. Virtudes morales o cardinales. (#159) - agustinblanco.com
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“El mayor lastre de la vida es la espera del mañana y la pérdida del hoy»

-escribía Séneca en sus cartas a Lucilio.

¿Y qué tiene que ver esta cita con el prosoche del que tanto se habla en el estoicismo? ¿Qué es el prosoche?

En resumen, podríamos decir que el prosoche sería para los estoicos lo que se conoce ahora como mindfulness; atención plena al momento presente.

Estos pensadores, le daban muchísima importancia al vivir en el ahora, sin malgastar energía ni tiempo lamentándonos por el pasado o preocupándonos por el futuro.

Si lo hacían, era únicamente con el objetivo de aprender de los errores, planificar un plan de ruta y prepararse para ello.

Sin embargo, eran conocedores de que la energía va donde ponemos la atención, y éstos, querían vivir plenamente el presente.

Ya nos lo advertía Epicteto (55-135 dC);

“Te conviertes en eso a lo que le prestas atención».

Y justo en eso consiste el Prosoche.

Prosoche es la atención a uno mismo. Una vigilancia continua sobre nuestros pensamientos, concentrándonos en lo que estamos sintiendo, pensando o haciendo en el momento presente, manteniéndonos separados del pasado y del futuro.

Vale, ¿y para qué tener esto en cuenta?¿qué beneficios tiene?

Desde los inicios de los tiempos, los humanos hemos encaminado todos nuestros actos de manera más o menos consciente, en una misma búsqueda; la búsqueda de la paz interior.

Nuestro intelecto, acompañado de los mecanismos evolutivos automáticos que la evolución ha ido integrando en nuestro sistema para asegurar la supervivencia de la especie, ha dado como resultado; un constante e incesante ruido mental que nos incita continuamente a lamentarnos por el pasado, prestar demasiada atención a la opinión de nuestros iguales para no ser rechazados por el grupo, y a sentir miedo o preocupación por lo incierto que pueda tener lugar en el futuro.

Semejante conversación con uno mismo supone un escollo para el disfrute de la vida y en ocasiones, dificultades al gestionarla, desembocan en problemas psicológicos e incluso en el peor de los casos; el suicidio.

La práctica del prosoche es una invitación a estar presente en el aquí y ahora, en el hic et nunc, como solían decir los romanos, dejando a un lado todo el ruido mental, valorando y agradeciendo el regalo que supone el momento presente (que por eso se llama así). Para así encontrar y disfrutar de la paz en él.

«La atención que prestamos en el presente determina en gran medida la calidad de nuestra vida».

Sam Harris

Hace años, en un famoso anuncio de chocolate, la marca utilizaba el lema de:

«Todo lo bueno se acaba».

Sin embargo, y como nos recuerda el neurocientífico Sam Harris;

«El presente es toda la vida»

Siempre estamos físicamente en el presente, pero nuestra mente parece querer viajar constantemente hacia delante o hacia detrás a cualquier sitio que le aleje de él.

Ramiro Calle, el pionero del yoga en España, se refiere en muchas ocasiones a la mente como «un caballo salvaje que necesita ser domado».

Y a lo largo de la historia, religiosos, peripatéticos, estoicos, budistas, y otras muchas personas sin filosofía ni religión, se han dado cuenta de la importancia de domesticar la mente.

El prosoche es la herramienta para ello. Con la ventaja, de que no necesitas más de lo que ya llevas encima, y de que puedes ponerlo en práctica en cualquier momento; desde en contextos de suma paz y tranquilidad, hasta en situaciones diarias como en el metro, rodeados por cuerpos pegajosos que nos empujan en medio de un festival de ruidos y olores exóticos.

Es más, es precisamente en estas situaciones que nos resultan incómodas o no del todo agradables, cuando el entrenamiento de la mente y de la atención cobran especial utilidad.

Pues todo el mundo puede encontrar paz y relax en un paisaje paradisiaco, sin gente alrededor, pajaritos cantando y el sonido del mar meciéndote con el romper de sus olas.

Pero eso no es lo que nos encontramos la mayoría de ocasiones en nuestro día a día, y por ello, debemos entrenarnos para mantenernos en calma y sentirnos bien, nos caiga la que nos caiga fuera.

El simple hecho de observar nuestros pensamientos y comportamientos nos hará más conscientes de lo que ocurre en nuestra mente, y este es uno de los principales propósitos del prosoche.

De esta manera, tendremos mayor facilidad para:

  1. Preparar y mejorar nuestras próximas actitudes y acciones.
  2. Evitaremos sufrimientos innecesarios cuando la mente se ponga a revolotear sobre acontecimientos pasados incómodos que ya no podemos cambiar, o estresarse por el futuro.
  3. Viviremos el presente con mayor plenitud y fuerza para afrontar lo que venga o embarcarnos en la aventura que elijamos.

¿Y evitaremos así cualquier sufrimiento futuro?

La mayoría de lo que ocurre no depende de nosotros, y por tanto, no podremos evitar ciertas enfermedades o incidentes que puedan surgir, pero mantener la atención en el presente, aumentará nuestra capacidad para controlar nuestros impulsos y deseos.

Marco Aurelio escribía en sus meditaciones:

“Juicio objetivo, ahora, en este momento. Acción racional, ahora, en este momento. Aceptación incondicional de todos los eventos externos, ahora, en este momento. Esto es todo lo que necesitas«.

El concepto del Prosoche está estrechamente relacionado con la DICOTOMÍA DEL CONTROL, pues únicamente tenemos control sobre nuestras acciones en el PRESENTE.

Séneca nos decía:

“No está en sitio alguno quien está en cualquier parte”.

Primero este momento, y luego el siguiente. O como se suele decir en el ámbito deportivo;
«bola a bola» y «partido a partido».

Personalmente, me gusta contemplar el prosoche, más que como un instrumento, como una ACTITUD.

Decides vivir en calma y desarrollas esa capacidad ante la vida entrenándola y mejorándola cada día.

Decides vivir el ahora, y te esfuerzas para mantener la atención en el presente, aunque planifiquemos y nos preparemos para el futuro.

Y hablando de presentes, Marco Aurelio, nos dejaba el siguiente regalo:

“No dejes que tus pensamientos sobre demasiadas cosas te aplasten. No llenes tu mente con todas las cosas malas que podrían ocurrir. Permanece centrado en la situación presente y pregúntate qué es tan difícil de ella que no la puedes superar […].

“En todo momento mantén la mente centrada en la tarea presente, ignorando el resto de consideraciones. Puedes lograr esto si afrontas cada tarea como si fuera la última, sin distracción, sin subversión emocional de la razón, sin drama, sin vanidad y sin queja por tu situación”.

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